
La Terapia Narrativa (TN) es una perspectiva de vanguardia que surge en las dos últimas décadas del siglo XX, que va de acuerdo a las tendencias del pensamiento filosófico de la época y se adecua a las necesidades apremiantes de la sociedad mexicana a principios del siglo XXI. Es un tratamiento eficiente, y aun cuando la brevedad no es su principal objetivo, resulta más expedita que las terapias tradicionales. Es un abordaje respetuoso que contempla a las personas en su contexto social, por lo que trabaja con problemáticas como el machismo, la violencia y la discriminación. Como utiliza los conocimientos y prácticas exitosas de las personas, hace más fácil el cambio y no induce culpa.
La TN se desarrolla en la década de los ochentas en Australia y sus principales autores son el trabajador social Michael White y el antropólogo David Epston. (White y Epston, 1993; White, 1994, White, 2002a; White, 2000b). Surge dentro de la tradición del enfoque sistémico bajo la influencia de la Escuela de Palo Alto y las ideas de Gregory Bateson. Desde sus inicios la TN se ha visto enriquecida con las premisas filosóficas del construccionismo social y del postestructuralismo. También se ha apoyado en la antropología, la teoría literaria, la narrativa y la critica social para el desarrollo de sus principales ideas, actitudes y prácticas. Ha elegido inspirarse en las disciplinas sociales, en vez de hacerlo en las ciencias exactas como la física y la matemática (White y Epston, 1993), demostrando su preferencia por el estudio de los significados, en vez de intentar la búsqueda de la “verdad” (Bruner, 1988).
La originalidad de las propuestas de la TN ha tenido como consecuencia un influjo cada vez mayor en el ámbito de la terapia familiar y en el trabajo comunitario internacional. Su influencia ha llegado también a México. Un ejemplo de ello, es el Congreso en Terapia Narrativa que se llevará a cabo en Oaxaca el mes de julio del 2004.
La TN adopta la narración (cuento, historia o narrativa) como una metáfora central del trabajo clínico y al hacerlo incorpora el tiempo en su análisis del fenómeno humano. De acuerdo a Alice Morgan (2000) las personas somos seres interpretativos que buscamos darle un significado a nuestras experiencias cotidianas. Hemos construido la historia de nuestras vidas ligando una serie de eventos de acuerdo a una secuencia y tratando de encontrar significados que den sentido a
esta historia. Llamamos narrativa a la unión de experiencias que dan sentido a nuestra vida. Las vidas de las personas son multinarradas y las narraciones no solamente describen las vidas de las personas, sino que tienen un efecto constitutivo en la vida de la gente, es decir preescriben la vida de las personas.
Los individuos llegan a la terapia porque experimentan una dificultad o problema en sus vidas. Generalmente relatan al terapeuta los eventos, para los que buscan ayuda. Además revelan los significados que atribuyen a estos eventos. Al contar la historia problemática, seleccionan ciertos sucesos del pasado y presente, para que hagan sentido con los significados dominantes de la historia.
En la TN se buscan nuevas narraciones con el fin de armar historias alternativas que contemplen posibilidades de cambio y soluciones. La construcción de las nuevas historias se hace con los detalles finos, entretejiendo historias con otras historias, incluyendo diversas voces, desarrollando una nueva trama, resignificando los episodios típicos y redescribiendo las características de los personajes.
La nueva historia se va construyendo en la conversación terapéutica y es coproducida por el terapeuta y las personas que buscan ayuda. El terapeuta contribuye con sus aportaciones a través de preguntas, reflexiones y metáforas entre otras herramientas. Las personas contribuyen al contenido de la sesión con sus conocimientos y prácticas.
La TN es un enfoque terapéutico y respetuoso que considera a las personas como expertas en su vida. Concibe a las personas separadas de sus problemas, por lo que considera que el problema es el problema, la persona no es el problema. Asume que los individuos tienen habilidades, competencias, creencias, valores, compromisos y conocimientos que les pueden ayudar a cambiar su relación con los problemas. Supone que las personas pueden ser autores de las narrativas de su propia vida y que cuando llegan a consulta, ya han hecho intentos previos para reducir la influencia del problema en sus vidas y en sus relaciones.
La TN concibe los problemas construidos en contextos culturales. Estos contextos incluyen relaciones de poder, raza, clase social, preferencia sexual o género. Considera que los problemas por los que las personas van a consulta, usualmente han provocado que las mismas lleguen a conclusiones pobres de su propia vida. Estas conclusiones han hecho que las personas se conciban deficientes en algún aspecto y que tengan dificultad de acceder a sus conocimientos, recursos y habilidades. Presume que los conocimientos, recursos y habilidades pueden ser evocados en las personas, con el fin de recuperar su vida aislándola de la influencia del problema. Supone que siempre hay ocasiones en la vida de las personas, donde éstas han logrado escapar de la influencia del problema. Ningún problema es 100% efectivo en dominar la vida de las personas.
La TN propone una metodología rica en prácticas, actitudes y metáforas para el tratamiento terapéutico de las personas, los grupos y las comunidades. Las prácticas clínicas consisten en la utilización de preguntas (con el fin de generar experiencias), los procesos reflexivos, el uso de documentos escritos como cartas y diplomas, las celebraciones y las “comunidades de interés” entre otras (Freedman y Combs, 1996).
Otra de las ventajas de esta aproximación es que se ha dedicado a trabajar con problemáticas de importancia para la sociedad actual, como son la anorexia, la violencia, la vivencia de fracaso personal y las adicciones, además de las dificultades de los niños y adolescentes en sus familias. Estos problemas siempre son vistos desde una perspectiva que los ubica dentro de su contexto social, político y cultural.
Bibliografía
Bruner, J. (1988) Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Gedisa
Freedman, J. y Combs, G. (1996) Narrative Therapy: The social construction of preferred realities. New York: W.W. Norton & Company.
Morgan, A. (2000) What is narrative therapy? An easy- to-read introduction. Adelaide, South Australia: Dulwich Centre Publications
White, M. y Epston, D. (1993). Medios narrativos para fines terapéuticos. Barcelona: Paidos.
White, M. (1994) Guías para una terapia familiar sistémica. Barcelona: Gedisa
White, M. (2002a) Reescribir la vida: Entrevistas y ensayos. Barcelona: Gedisa.
White, M.(2002b) El enfoque narrativo en la experiencia de los terapeutas Barcelona: Gedisa
La TN se desarrolla en la década de los ochentas en Australia y sus principales autores son el trabajador social Michael White y el antropólogo David Epston. (White y Epston, 1993; White, 1994, White, 2002a; White, 2000b). Surge dentro de la tradición del enfoque sistémico bajo la influencia de la Escuela de Palo Alto y las ideas de Gregory Bateson. Desde sus inicios la TN se ha visto enriquecida con las premisas filosóficas del construccionismo social y del postestructuralismo. También se ha apoyado en la antropología, la teoría literaria, la narrativa y la critica social para el desarrollo de sus principales ideas, actitudes y prácticas. Ha elegido inspirarse en las disciplinas sociales, en vez de hacerlo en las ciencias exactas como la física y la matemática (White y Epston, 1993), demostrando su preferencia por el estudio de los significados, en vez de intentar la búsqueda de la “verdad” (Bruner, 1988).
La originalidad de las propuestas de la TN ha tenido como consecuencia un influjo cada vez mayor en el ámbito de la terapia familiar y en el trabajo comunitario internacional. Su influencia ha llegado también a México. Un ejemplo de ello, es el Congreso en Terapia Narrativa que se llevará a cabo en Oaxaca el mes de julio del 2004.
La TN adopta la narración (cuento, historia o narrativa) como una metáfora central del trabajo clínico y al hacerlo incorpora el tiempo en su análisis del fenómeno humano. De acuerdo a Alice Morgan (2000) las personas somos seres interpretativos que buscamos darle un significado a nuestras experiencias cotidianas. Hemos construido la historia de nuestras vidas ligando una serie de eventos de acuerdo a una secuencia y tratando de encontrar significados que den sentido a
esta historia. Llamamos narrativa a la unión de experiencias que dan sentido a nuestra vida. Las vidas de las personas son multinarradas y las narraciones no solamente describen las vidas de las personas, sino que tienen un efecto constitutivo en la vida de la gente, es decir preescriben la vida de las personas.
Los individuos llegan a la terapia porque experimentan una dificultad o problema en sus vidas. Generalmente relatan al terapeuta los eventos, para los que buscan ayuda. Además revelan los significados que atribuyen a estos eventos. Al contar la historia problemática, seleccionan ciertos sucesos del pasado y presente, para que hagan sentido con los significados dominantes de la historia.
En la TN se buscan nuevas narraciones con el fin de armar historias alternativas que contemplen posibilidades de cambio y soluciones. La construcción de las nuevas historias se hace con los detalles finos, entretejiendo historias con otras historias, incluyendo diversas voces, desarrollando una nueva trama, resignificando los episodios típicos y redescribiendo las características de los personajes.
La nueva historia se va construyendo en la conversación terapéutica y es coproducida por el terapeuta y las personas que buscan ayuda. El terapeuta contribuye con sus aportaciones a través de preguntas, reflexiones y metáforas entre otras herramientas. Las personas contribuyen al contenido de la sesión con sus conocimientos y prácticas.
La TN es un enfoque terapéutico y respetuoso que considera a las personas como expertas en su vida. Concibe a las personas separadas de sus problemas, por lo que considera que el problema es el problema, la persona no es el problema. Asume que los individuos tienen habilidades, competencias, creencias, valores, compromisos y conocimientos que les pueden ayudar a cambiar su relación con los problemas. Supone que las personas pueden ser autores de las narrativas de su propia vida y que cuando llegan a consulta, ya han hecho intentos previos para reducir la influencia del problema en sus vidas y en sus relaciones.
La TN concibe los problemas construidos en contextos culturales. Estos contextos incluyen relaciones de poder, raza, clase social, preferencia sexual o género. Considera que los problemas por los que las personas van a consulta, usualmente han provocado que las mismas lleguen a conclusiones pobres de su propia vida. Estas conclusiones han hecho que las personas se conciban deficientes en algún aspecto y que tengan dificultad de acceder a sus conocimientos, recursos y habilidades. Presume que los conocimientos, recursos y habilidades pueden ser evocados en las personas, con el fin de recuperar su vida aislándola de la influencia del problema. Supone que siempre hay ocasiones en la vida de las personas, donde éstas han logrado escapar de la influencia del problema. Ningún problema es 100% efectivo en dominar la vida de las personas.
La TN propone una metodología rica en prácticas, actitudes y metáforas para el tratamiento terapéutico de las personas, los grupos y las comunidades. Las prácticas clínicas consisten en la utilización de preguntas (con el fin de generar experiencias), los procesos reflexivos, el uso de documentos escritos como cartas y diplomas, las celebraciones y las “comunidades de interés” entre otras (Freedman y Combs, 1996).
Otra de las ventajas de esta aproximación es que se ha dedicado a trabajar con problemáticas de importancia para la sociedad actual, como son la anorexia, la violencia, la vivencia de fracaso personal y las adicciones, además de las dificultades de los niños y adolescentes en sus familias. Estos problemas siempre son vistos desde una perspectiva que los ubica dentro de su contexto social, político y cultural.
Bibliografía
Bruner, J. (1988) Realidad mental y mundos posibles. Barcelona: Gedisa
Freedman, J. y Combs, G. (1996) Narrative Therapy: The social construction of preferred realities. New York: W.W. Norton & Company.
Morgan, A. (2000) What is narrative therapy? An easy- to-read introduction. Adelaide, South Australia: Dulwich Centre Publications
White, M. y Epston, D. (1993). Medios narrativos para fines terapéuticos. Barcelona: Paidos.
White, M. (1994) Guías para una terapia familiar sistémica. Barcelona: Gedisa
White, M. (2002a) Reescribir la vida: Entrevistas y ensayos. Barcelona: Gedisa.
White, M.(2002b) El enfoque narrativo en la experiencia de los terapeutas Barcelona: Gedisa
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